Darles medicamentos a los niños no tiene por qué convertirse en una batalla. Tenga paciencia y siga estos consejos.
Cuántas veces cuando éramos niños, nos aferrábamos a los brazos de mamá o de papá para suplicarles que no nos llevaran al médico o cerrábamos la boca de solo pensar que de nuevo nos tocaba beber alguna medicina que no era de nuestro gusto, por más sabor a fresa que tuviera.
De sólo pensar en una inyección o una vacuna, se nos ponía la piel de gallina y la tensión reinaba en el ambiente. No importa cuántas paletas nos regalaban al final de la consulta con el médico o cuántos premios nos daban por tomarnos algo que no nos gustara. Sabíamos que entre esas cuatro paredes pasaría algo desagradable sin entender por qué nuestros padres nos hacían pasar por ello.
Tenga en cuenta que un niño enfermo se encuentra en un estado emocional y de regresión. Este es el mayor motivo de resistencia a cualquier cosa que usted le sugiera, según lo afirman los expertos.
Para evitar esta confrontación, admita los sentimientos de su hijo. Usted podría decirle: "Yo sé que te sientes mal y no quieres tomarte tu medicina pero si te la tomas, pronto te vas a sentir mejor". Aunque suene muy fácil, y del dicho al hecho hay mucho trecho, inténtelo siguiendo además estas pautas según la edad de su hijo:
Ahora que somos padres, tratemos de ponernos en el lugar de los hijos y saber qué hacer siguiendo estos consejos para que esta experiencia sea menos traumática.
º Bebés y menores de dos años: 0 a 2 años de edad:
Aunque los bebés no entienden por palabras, sí por el tono en que les hablan y no hay algo más tranquilizador que la voz de la mamá. Los infantes se molestan velozmente, pero también se calman con la misma rapidez. Como el lapso en el que pueden fijar su atención es muy corto, esto permite que se administre la medicina de inmediato y se les distraiga después. Conforme los bebés van creciendo, usted podrá empezar a explicarles la razón por la que un medicamento o un procedimiento son necesarios. Ya más grandes, alrededor de los dos años, aproveche para jugar con la fantasía y decirle algo como: “Trae a tu muñeca porque ella también necesita su medicina, y luego tú te tomas la tuya". Así puede calmar a un bebé con rapidez y distraerlos con algún juguete. Esto podría funcionarle hasta los dos años.
º En edad preescolar: de 2 a 5 años de edad
Cuando están en esta etapa, los niños ya necesitan opciones y tener el control. Como es necesario darle la medicina puede darle la libertad de elegir entre que prefiere que hagan primero, "¿en cuál brazo prefieres que te pongan la inyección?" ó "¿Qué prefieres: vestirte antes o después de tomar la medicina?".
º En edad escolar: de 5 a 11 años de edad
En esta etapa, las opciones siguen siendo importantes, pero pueden ser más generales. Los niños a esta edad pueden entender la razón por la que necesitan una medicina o un tratamiento. Si un niño tiene asma, por ejemplo, él o ella podrán entender que necesita su inhalador para respirar. También ayuda a que su hijo se comprometa a seguir un plan de tratamiento de modo de que asuma parte de la responsabilidad sobre su salud.
Este es un buen momento para hacer preguntas tales como: "¿Cómo te puedo ayudar?" o "¿Qué te hace falta?". Cuando los niños a esta edad rehúsan seguir las indicaciones, usted puede tratar de darles un momento de "respiro" mediante una breve pausa y luego reanudar el proceso. Los niños en edad escolar a menudo están bien conscientes de los efectos secundarios, así es que discútanlos con ellos, tranquilícenlos y hablen juntos con su médico.
Lo que no debe hacer
º Forzar al chico a tomar el medicamento, ya que sólo le estamos dando más razones para alimentar su fobia.
Mezclar la medicina en la leche o jugo del niño. Muchos medicamentos pierden o disminuyen su acción al combinarse con el PH de otros elementos, por lo que se debe consultar con el médico antes de hacerlo.
º Referirse a cualquier remedio como una golosina, ya que les estamos invitando a tomarlo cuando no lo necesiten.
º Lo importante es no asustarlos o hacerles creer que cosas terribles pueden pasar si no la toman, sólo decirles que es importante para estar saludables y al encontrarse sanos pueden salir a jugar y disfrutar con sus amigos.