• Bebe líquidos en abundancia, descansa las horas necesarias y no te aguantes las ganas de orinar.
• Aumenta el consumo de alimentos ricos en calcio, como la leche, los quesos bajos en grasa y la soya.
• Si quieres nutrirte adecuadamente y cuidar tu figura, es buena idea buscar la asesoría de un médico nutricionista.
• Acude a tu primer ultrasonido.
• Asegúrate de incluir en tu dieta alimentos ricos en hierro para reforzar los cambios del volumen sanguíneo y el desarrollo de glóbulos rojos. Lo puedes encontrar en las habichuelas, pasas, nueces y cereales.
• Si no lo has hecho ya, comienza a aplicarte una crema hidratante en los senos y el abdomen; debes hacerlo todos lo días por la mañana y por la noche.
• Evita la sensación de desvanecimiento o mareo levantándote y cambiando de posición lentamente, en especial si has estado mucho rato acostada, y olvida los baños y duchas excesivamente calientes e hidromasaje.
• Visita al dentista para que revise tus dientes y ojalá te haga una limpieza cada 3 meses, para evitar así enfermedades a las encías.
• A partir de ahora las náuseas irán cediendo poco a poco.
• Identifica la clínica donde deseas tener a tu futuro bebé.