Los miedos suelen aparecer en niños en edades comprendidas entre los 5 meses y los 6 años de edad, producto de que los bebés no entienden el mundo que los rodea y les resulta difícil distinguir la realidad de lo imaginario.
El miedo es una situación natural que aparece y desaparece, a veces sin darnos cuenta de ello, y van cambian a la medida que el niño va creciendo. Algunos miedos son perjudiciales para el desarrollo del niño, sin embargo hay otros que incluso, pueden hacer con que el niño evite algún accidente: Por ejemplo: miedo al cruzar una calle, miedo de caerse del columpio, miedo a los animales, etc., enseñan al niño a ser más precavido en situaciones que exigen más cuidados.
Muchas veces somos los padres quienes transmitimos a nuestros hijos este sentimiento. Si nuestros hijos se percatan de que tenemos a los animales, ellos también desarrollarán la misma fobia. En este caso, un buen consejo es comprarles de vez en cuando animalitos plásticos que puedan manipular, y si tienen sonido, mucho mejor. Mientras más reales se vean mejor será el objetivo a lograr.
En las tiendas se pueden encontrar diversos animales, llegar a la casa un día con un ratón, o una araña plástica, mostrarla a su hijo de una forma natural y hacer que ambos jueguen con ellas será muy divertido
Es importante que desde pequeños, los niños se acostumbren a ver o estar con animales; para ello, puedes también enseñarles fotos o contarles algún cuento sobre perros, gatos. Cuando veas un perro de alguien conocido, puedes acercarte y acariciarle: tu hijo al verlo tomará la misma postura. Poco a poco el miedo se irá yendo.
Como el miedo aparece porque hay alguien que lo enseña, desaparecerá cuando haya alguien que lo disuelva.