Al hablar de la manera en que debemos nutrir nuestro cuerpo durante los nueves meses del embarazo, considero justo recalcar que la alimentación y el estilo de vida que tengamos desde antes, puede influir enormemente. Por supuesto, siempre estamos a tiempo de poder hacerlo mejor y este es el momento preciso.
Una alimentación adecuada lleva detrás el enorme amor que nos tenemos a nosotras mismas, si me amo, amo mi cuerpo y lo cuido alimentándolo con comidas que me proporcionen salud y si el amor habita en mi, tengo la capacidad de transmitírselo al hijo que llevo dentro.
Este es el primer principio para poder arrancar con valor, tomar conciencia de las cosas, poder mirarlas desde el amor y una vez que reflexionamos es más fácil hacerlo. Incluso es la oportunidad de desprendernos de nuestros malos hábitos y de nuestro egoísmo, pues, el embarazo es también la oportunidad de pensar de verdad en las necesidades de alguien más que nosotras mismas.
Una de las principales creencias de la forma en que debemos alimentarnos durante el embarazo es que hay que comer por dos. Desde luego que demandaremos más calorías de las habituales, pero recordemos que la criatura es un ser diminuto en proceso de crecimiento y bastará tan solo con unas 500 calorías extras diarias, si el peso está en condiciones normales.
Es muy importante tener claro que todas las calorías que le vamos a suministrar deben provenir de alimentos elegidos con sabiduría; por ejemplo no es lo mismo las calorías provenientes de un helado que las de un yogurt de frutas bajo en grasa.
De ninguna manera se trata de llevar una alimentación rígida, si la futura madre en algún momento siente un enorme deseo (antojo) por algo, lo más sano es satisfacerlo, siempre y cuando esto no ponga en peligro su salud y la del bebé. Lo que en realidad buscamos es equilibrar la dieta.
Los especialistas recomiendan hacer 6 mini comidas al día, y es que esto tiene muchas ventajas entre las cuales podemos mencionar:
La posibilidad de balancear mejor los alimentos.
El metabolismo se mantiene acelerado.
Para algunas mujeres tres comidas al día puede ser demasiado pesado, ya que uno de los principales síntomas que pueden persistir durante todo el embarazo es la acidez.
La oportunidad de incluir una adecuada cantidad de frutas y verduras en la dieta.
El estómago no se debe dejar muchas horas sin recibir alimento, pues esta es la razón por la que suele acumular gases puede durante este período.
La futura madre nunca debe pasar hambre.
Una alimentación variada que incluya todas las proteínas, vitaminas, minerales, carbohidratos y bebidas nutritivas que mantenga a la mujer hidratada es lo ideal.
Una alimentación basada solo en alimentos azucarados, frituras y harinas blancas no te va a proporcionar la misma energía que las frutas, vegetales, harinas integrales y carnes magras.
Es de vital importancia que la mujer embarazada se mantenga ágil y con la mayor energía posible dentro del estado de pesadez que se puede vivir durante este proceso, porque todas estas cosas pueden notarse al llegar el momento del parto.