¿Quién alguna vez no ha llegado a casa y ha encontrado un paisaje de garabatos en las paredes?. Casi todos los padres han pasado por esta experiencia, lo cual resulta una lucha constante cuando se tiene niños pequeños.
Una sugerencia muy práctica y fácil, es elegir un lugar de las paredes de la casa (elegir un área a la que al niño le guste estar), y hacerle saber al pequeño que ese es su espacio para colorear.
A esa pared se le va a colocar papel con cinta pegante, de manera que pueda ser remplazado por otro. La altura del papel debe de ser de 8 a 10 pulgadas para que pueda colorea con más libertad.
Si desea decore, junto a él o ella, los extremos, colocando mariposas, avioncitos, flores o sticker de su preferencia. De esta forma la cuidará y se dará cuenta que ese espacio es sólo de él para colorear y que no debe destruirlo. Cuando haga cambios de papel, siempre, involucre al pequeño para que él sienta que no se le está destruyendo su pintura, dígale que lo guardará, y si desea recorte el pedazo de la mejor pintura creativa y mándelo a plastificar, póngalo en un cuadro y decore su cuarto con esos dibujos.
Si desea compre un gavetero de colores de esos plásticos y colóquelo en un extremo con crayolas de colores y de diferentes de grosor. Si se rompen, no las deseche, déjelas junto a las demás, les servirán para su habilidad motora gruesa.