Luego de alimentarlo y velar porque el proceso transcurra sin accidentes durante los primeros meses de vida, sigue el enseñarlo a comer por si solo. Esta es una etapa que requiere de mucha paciencia y supervisión por parte de los padres, porque los pequeños no solo tratarán de llevar los alimentos a su boca, sino que los derramarán por toda la casa.
Es importante que desde el comienzo tengas presente enseñarle que la comida es una forma más de compartir con la familia. Nunca dejes a tu bebé tratar de comer frente al televisor o mirando a la calle, porque esto suele distraerlos. Sienta a tu hijo en un lugar cómodo, luego de darle su alimento, ya sea arroz, papilla o puré, deja un poco en el plato y pásale la cuchara para que él haga el intento de manipular el alimento e intente llevárselo a la boca.
Las primeras semanas derramará el alimento por todos los lados y no comerá nada, solo jugará con el mismo. Recuerda hacer este ejercicio después de que lo hayas alimentado, nunca antes, porque luego será muy difícil hacerlo comer.
Mientras este con su juego de papillas y embarrado (mano, delantal, silla, etc.) nunca le reclames, recuerda que el niño a esa edad ve todo como un juego, en lugar de ello, tómale la manita, con una canción o una poesía y llevársela a la boca para que él se de cuenta de que la cuchara es para comer, no para jugar y así él mismo lo hará en forma de juego hasta que poco a poco inicie sus primeros pasos.
Cada vez que tu hijo intente llevarse la cuchara a la boca anímelo con frase como “Muy bien, otra vez”, “Así mismo, otra cucharadita a la boca”, pero siempre al momento de hacer el intento a la boca y a medidas que vaya haciendo este ejercicio, debes de disminuir tiempo en que lo alimentas, déjalo que sea él quien termine de alimentarse solo, poco a poco derramará menos alimentos porque ya podrá llevarse la cuchara a la boca.