Antes de iniciar, dedica unos minutos a masajear el pecho con el que vas a dar de mamar para estimularlo y descongestionarlo. Luego roza con el pezón la boca de tu hijo para motivarlo a que la abra, y colócaselo en el centro de la boca, de manera que abarque parte de la areola, hasta que la punta de su nariz toque tu pecho.
Asegúrate de que el proceso esta funcionando bien observando al bebé en todo momento. Cuando los bebés succionan con vigor, los músculos de la cara trabajan de tal modo que sus orejas se mueven, con una firme acción de la mandíbula y un sonido audible al tragar. Si descubres que está incomodo o succionando incorrecto, abrázalo e inténtalo de nuevo o has que suelte el pezón con suavidad y acomódalo nuevamente.
Existen muchas posiciones para amamantar, desde el principio debes crear un espacio especial donde te sientas cómoda y relajada para este proceso, como una silla con almohadas que te permita apoyar al bebé y los brazos. También puedes probar posiciones acostada de lado, semi-sentada, sentada, con el bebé debajo del brazo, entre otras; lo importante es que puedas colocar correctamente el pezón en la boca del bebé mientras que éste mama.
Al comienzo es mucho más fácil dar de mamar estando sentada, sobre todo si los pechos son grandes, pesados y difíciles de mantener a la altura que el niño los necesita. Después de algún tiempo, aprenderás a amamantar estando acostada, lo cual facilita mucho las cosas en las horas de la noche.
En todo caso, lo más recomendable es retener el pecho entre los dedos índice y el corazón de la palma de la mano contra el cuerpo, y guiar el pezón y la areola hasta la boca del bebé. Es necesario cambiar el pecho en cada período de lactancia, y así alternar la lactancia de ambas mamas.
El niño debe tener la boca completamente abierta antes de agarrar el pezón y la aureola. No debes dejar que el niño introduzca el pezón con la boca semiabierta.
La higiene es muy importante antes de lactar debes lavarte las manos con agua y jabón, limpiarte el pezón y la areola con agua hervida. Luego toma el pezón entre los dedos índices y medio, presionando la areola para que el pezón quede expuesto. El niño debe colocarse en posición semi sentada, para facilitar el eructo sin que vomite. Es importante evitar que las fosas nasales del niño hagan contacto con la mama, porque esto dificulta su respiración.