Muchas veces pensamos que los bebés aparte del cuidado físico, no necesitan mucho y se ha demostrado que ellos necesitan más que alimentos, pañales limpios, sueño y algunos juguetes. Requieren que se les brinde cosas fundamentales como son: contacto físico reconfortante, oportunidad de comunicarse con balbuceos, oportunidad de aprender jugando y copiando a otros y ser cuidados por personas con quienes se sientan cómodos.
Los bebés se desarrollan mejor a través de las relaciones que tienen con sus padres y otras personas y que las mismas conllevan a un desarrollo humano saludable. Una relación cálida, afectuosa y positiva con al menos un adulto, establece la base para un desarrollo y aprendizaje efectivo.
El cerebro del bebé, que aún no se ha desarrollado en el momento del nacimiento, cambia como resultado de las experiencias e influencias genéticas. En otras palabras tanto la naturaleza como la crianza son cruciales para el desarrollo del cerebro. La calidad del cuidado, nutrición, estimulación y experiencias del bebé afectan el “alambrado” de los conductos neurales del cerebro, lo cual influye al temprano desarrollo y aprendizaje.
Los bebés no solo se comunican desde el nacimiento sino también poseen otras habilidades. Desde el punto de vista del nacimiento quieren saber cómo funcionan las cosas, solucionar problemas, controlar su entorno y hacer que las cosas sucedan usando todas sus habilidades con tal fin.
Estos angelitos saben comunicarse desde que nacen y se comportan de su propio modo, sin embargo, aunque todos tengan mucho en común, es importante aprender a interpretar sus señales. Cada bebé tiene su propia personalidad y preferencias.
El mejor modo de aprender sobre tu bebé es prestarle atención. Observando a tu bebé comprenderás que su comportamiento no es una variable aleatoria, sino que éste te puede indicar cómo está experimentando su mundo.
Mientras más sepas sobre tu bebé, más gratificante y entretenida será tu experiencia como testigo y contribuidora de su aprendizaje!.