La mayoría de los niños son curiosos e inquietos. No paran de moverse y parece que nunca se cansan de correr, saltar y jugar. El niño que siempre esta intentando descubrir todo lo que les rodea que se sumerge en múltiple actividades, es un niño sano, sin embargo cuando lo vemos tranquilo, agotados y sin ganas de jugar eso nos indica que algo anda mal, en ocasiones cuando la actividad del niño es excesiva y permanente, podemos comenzar a sospechar que puede tratarse de un niño hiperactivo.
Pero diagnosticarlo antes de los cuatros o cinco años resulta muy difícil, ya que el comportamiento inquieto de algunos niños pueden confundirse con los síntomas del trastorno, sin embargo la hiperactividad no es solo que el niño se mueva mucho o que hable demasiado, este trastorno implica dificultad en otras áreas. Se trata por lo tanto de un trastorno que requiere un diagnostico profesional y un tratamiento pluridimensional.
Uno de los síntomas de este trastorno, como señalé anteriormente, es la actividad motora excesiva, estos niños manifiestan un nivel exagerado de movimiento corporal que se traduce en una actividad casi permanente e incontrolada, sin finalidad concreta.
La falta de atención es otra característica muy frecuente, los niños con este trastorno muestran dificultad para concentrarse durante un periodo de tiempo continuado, no son capaces de prestar atención a dos estímulos diferentes y aunque comprenden las instrucciones y parecen motivados a cumplirlas, son incapaces de seguir si no se les recuerda.
No hay que alarmarse, por que un niño se mueva mucho, le cueste prestar atención o no acepten normas, no significa que sea hiperactivo, los niños suelen ser inquietos y les gusta probar hasta donde pueden llegar, si observas algunos de estos síntomas en tu niño no te alarmes, la mayor parte de veces son pasajeros y no significa que halla ningún problema.
Deja a tu niño correr, divertirse y explorar que eso les ayuda a ser más fuertes cada día.
Extraido de la Revista Niño de hoy
Escrito por Sojailin González
Maestra Psicóloga infantil