Los abuelos pueden proporcionar asistencia práctica, apoyo y una cadena de consejos útiles para cuidar al bebé. La relación de estos con sus nietos es siempre muy enriquecedora para ambas partes.
Los abuelos sienten mucho placer al compartir con sus nietos porque de esta manera se sienten más jóvenes y renovados, tienen más participación en la familia, a la vez que se mantienen actualizados puesto que se aprende mucho con los niños.
Hay que saber aprovechar las ventajas y desventajas de cada rol, sea el de niños, padres o abuelos, teniendo presente el establecimiento de algunas reglas para poder convivir en armonía.
Uno de los problemas que pueden dificultar en ocasiones la relación entre los abuelos y los padres de sus nietos es la aplicación de los límites. Las generaciones son distintas y diferentes también son los criterios de educación. Es necesario que entre los padres y los abuelos exista una relación tranquila, libre de celos, en la que reine el respeto a los valores y los hábitos del otro.
Cómo contribuyen los abuelos
El abuelo o abuela generalmente ya no tiene la presión económica, el trabajo, las prisas que nos agobian a los padres, ni la responsabilidad de educar a los chicos, y ahí radica su poder:
+ Son una valiosa fuente de paciencia.
+ Trasmiten todo su afecto.
+ Constituyen “bibliotecas” vivas en conocimientos que no aportan ni los colegios, ni las universidades ni los padres, pues estos últimos no han tenido sus experiencias de vida.
Conocen además historias familiares y el árbol genealógico familiar. Pueden contar a los nietos cómo eran mami o papi de pequeños. Hablan de las diversiones que tenían en unos tiempos en que no existía internet, wii o la amplia oferta televisiva actual. Además son expertos en buenos modales a la mesa, a la hora de tomar el teléfono y en miles de cosas más.
Gotas de alegría para abuelos y nietos:
+ Aprovechar para jugar cualquier juego de mesa (bingo, parchís, cartas, rompecabezas...)
+ Ver juntos álbumes de fotos y comentarlas o hacer preguntas de quién es quién.