El feto está unido a su madre no solo por la placenta. Existe además una conexión hormonal por la que el bebé percibe los estados de ánimo de su madre.
Este es un tiempo donde todo está a flor de piel, alegría, llantos, miedos, en fin un torbellino de emociones gracias a los cambios hormonales experimentados en la etapa de gestación y que a veces no son tan fáciles de expresar convirtiéndose así la música en un aliado extraordinario.
Previo al nacimiento, el bebé está sumergido en una atmósfera llena de suaves sonidos como el latido de su corazón y el de su madre, el sonido de sus pulmones, la circulación de la sangre a través de la placenta y las vibraciones que repercuten en el cuerpo del bebé producidos por la voz materna.
Arribando a las 22 semanas de gestación, el feto comienza a reaccionar a los estímulos sonoros y adquiere una madurez estructural a partir del quinto mes de embarazo, convirtiéndose entonces la audición en el sentido que más se desarrolla durante la vida intrauterina.
Una variada gama de experimentos e investigaciones muestran la fuerte conexión que existe entre los sonidos y la música con el aprendizaje y la memoria prenatal, ya que, estimula la formación y desarrollo de su cerebro ayudando a la formación de la red neuronal y mejorando la función cerebral.
Los recién nacidos reconocen la voz de su madre y la música a la que fueron expuestos, así como también las sensaciones y emociones que sentía la madre al escucharlo durante el embarazo, de allí que los neonatos se tranquilizan y relajan cuando escuchan aquella canción que con tanto amor esa voz le cantó o aquellos compases que lo hacían sentir tan tranquilos, seguros y amados en el vientre materno o por el contrario se sientan irritados, molestos o angustiados cuando no le sean gratos los recuerdos de esa melodía.
Más tarde vemos esos beneficios en la interacción social de ellos, en un desarrollo del lenguaje más coherente y mejor organizado teniendo así aptitudes lingüísticas superiores, entre otros muchos beneficios.
La música incrementa ese vínculo tan importante entre madre e hijo donde a través de las emociones y sensaciones de la música escuchada le transmitimos a nuestro bebe antes y después de nacer todo aquello que en ocasiones las palabras se tornan insuficientes para expresar.
La manera en que los padres interactúan con su hijo desde que está en el vientre materno tiene un impacto directo en el desarrollo posterior del niño por eso es tan importante que el útero se convierta en calido y enriquecedor ambiente.
Durante la gestación, la música mas recomendable para los bebes es la melódica y compleja melodía de Mozart, Bach, Vivaldi y los compases de la música barroca en general, pues este tipo de música consigue variar el tono cerebral de un estado hiperactivo a un estado alerta y relajado; esta música estimula la liberación de endorfina y reduce el nivel de hormona del estrés en la sangre.
En vista de que tenemos un bebé en proceso de formación y sabiendo que su cerebro está captando información desarrollándose y formando su red neuronal ¿por que no brindarle todas las posibilidades para su mejor desarrollo?
De aquí la importancia de la estimulación multisensorial, pues mediante ella, le brindaremos a nuestros bebes oportunidades únicas, que mas adelante le servirán para su vida, pues es el momento propicio para iniciar un viaje extraordinario de conocer su mundo al inicio intrauterino, a través de los sentidos, sin olvidarnos que la música es una de las herramientas de este hermoso proceso.
Una vez tengamos a nuestros bebes en los brazos, debemos continuar este proceso a través de la estimulación temprana, para así potencializar las habilidades de nuestros hijos y que sean niños y mas tarde adultos felices y capaces de enfrentar un mundo donde cada vez encontramos mayores retos.