La mayoría de los niños de preprimaria se encuentran en el umbral de su conversión en lectores. En esta etapa, es normal que los niños "lean" mirando la palabra escrita, pero con frecuencia se apoyan en lo que recuerdan de la historia y en las ilustraciones. Las maestras de preprimaria introducen a los niños al mundo del lenguaje escrito, de tal modo que muchos de ellos llegan a leer algunos libros sencillos al final del año. En la casa, tú puedes ampliar esta habilidad floreciente de tu hijo leyendo y escribiendo junto con él el mayor tiempo posible, fomentando que tu hijo lea, realizando juegos relacionados con el lenguaje y las letras e introduciendo nuevas palabras en tus conversaciones con él.
Cuando mezclas el lenguaje y la lectura como parte de las actividades cotidianas de la casa, estás contribuyendo a que tu hijo de preprimaria se desarrolle como un lector y un escritor. Los proyectos sencillos, como el escribir juntos la lista del supermercado, el formar palabras con letras imantadas pegadas en la nevera o simplemente con hablar acerca de lo que ven mientras van en un vehículo, pueden convertirse en momentos importantes para el proceso de albafetización del niño.
Para estimular la lectura en un niño de preprimaria puedes hacer lo siguiente:
• Deja que tu hijo lea las palabras y ofrécele ayuda sólo en caso necesario. Al final de la preprimaria, muchos niños pueden leer libros sencillos con palabras cortas y de uso común y libros que siguen un patrón predecible. La mayoría de los niños se basan sobre todo en las ilustraciones y en lo que recuerdan de la historia para ayudarse a leer. Los pequeños lectores se benefician de la práctica y se sienten muy orgullosos de presumir su nueva habilidad a los adultos. Al mismo tiempo que tu hijo vaya leyendo, puedes ayudarlo y decirle las palabras si se tranca, pero no trates de intervenir antes de que sea necesario.
• Permite que tu hijo "comparta" la lectura contigo. Al final de la preprimaria, no todos los niños pueden leer libros en forma independiente, pero todos pueden compartir la lectura con un adulto.
• Procura que las sesiones de lectura sean breves. La lectura puede ser un trabajo pesado para los niños de preprimaria. Es también una actividad compleja que requiere de la organización de diversas capacidades: hay que prestar atención, mirar cuidadosamente a los impresos, recordar los sonidos de las letras y ejercitar su capacidad de predicción del lenguaje. Los niños de preprimaria gastan mucha energía leyendo, así es que si tu hijo da señales de frustración, definitivamente ha llegado el momento de parar.
• Procura que tu hijo o hija trace con los dedos las letras, señalando cada palabra conforme la dice. Este hábito reforzará la idea de que las palabras impresas representan a las palabras habladas y que la escritura va de izquierda a derecha en inglés o en español. También podrías pedirle a tu hijo o hija que busque en el texto las palabras que conoce o que busque una palabra que empiece con un cierto sonido.
• No limites la lectura sólo a libros. La lectura es una habilidad que usamos con regularidad en nuestras vidas diarias, así es que durante su hora de lectura, fomenta que tu hijo lea de vez en cuando otros textos que no sean libros. El hecho de hacer que tu hijo de preprimaria lea las señales de la calle, que siga una receta sencilla y que lea el menú junto contigo, son otras tantas maneras de extender la lectura más allá de los libros.