Casi todas las familias, en algún momento, han pasado por la experiencia de que su niño o niña se comporta de una manera que parece muy diferente de su conducta habitual. Hay muchas clases de comportamiento desafiante. Algunos niños pueden actuar de manera violenta, mordiendo, pataleando, golpeándose o golpeando a otros.
Si como padres, entendemos el porqué se produce este comportamiento, y lo tratamos de una manera positiva, nos puede puede ayudar a prevenir que se repita en el futuro.
Ahora… Qué debemos saber los padres?
Primero debemos entender que todo comportamiento es una forma de comunicación.
Un infante puede llorar cuando tiene hambre o un pañal mojado, de la misma manera que un adulto puede bostezar cuando está aburrido. Los adultos y niños están comunicando algo a través de su comportamiento durante cada momento del día, aunque no sean concientes de lo que están haciendo. El comportamiento problemático o inapropiado de un niño, es una señal de que está disgustado y que algo no está bien.
Siempre hay una razón para el comportamiento problemático. Algunas veces, los niños tienen problemas al comunicarse porque puede que no sepan las palabras necesarias para describir como se sienten, o, que hacer en una situación difícil. Los niños se comportan en una manera desafiante para lograr un propósito que puede ser atraer la atención de una persona, parar una actividad u obtener un placer sensorial, pero siempre hay una o varias razones tras el comportamiento. Puede ser que estén hambrientos, asustados, heridos, tristes o disgustados. A algunos niños les resulta particularmente difícil encontrar como decirles a los adultos que están enfadados, y se comportan de una manera que los mete en problemas. Otros niños actúan de un modo que parece "destructivo" porque les gusta la sensación física, por ejemplo dándole puñetazos a cosas o rompiendo la ropa. Algunas veces se sienten inseguros o fuera de control, y como resultado toman una acción inapropiada sobre cosas que pueden controlar, como: poder herir o darle patadas a alguien. Un niño que ha tratado varias veces de comunicarse con adultos sobre lo que necesita, pero sus necesidades todavía siguen sin cumplirse, con frecuencia usará un comportamiento problemático como manera de mandar un mensaje bien fuerte.
Nosotros, como adultos podemos aprender a entender e interpretar el comportamiento desafiante de los niños. Todos los niños, en especial esos que demuestran un comportamiento desafiante, necesitan la consistencia de un adulto cariñoso, en el que puedan confiar y que proveerá apoyo y orientación, especialmente durante tiempos difíciles. De la misma manera que es importante encontrar el significado del comportamiento de los niños, es igualmente importante que los adultos estén conscientes del significado de su propio comportamiento. Los niños aprenden mucho a través de los mensajes que los adultos mandan todos los días.
Una vez que como adultos entendamos lo que los niños están tratando de comunicar a través de su comportamiento, podemos responder mejor. Cuando los niños se sienten respetados y tienen sus necesidades cumplidas, ya no hay una razón para usar el comportamiento desafiante para comunicarse. Gritándole o castigando a un niño por su comportamiento, puede parar el comportamiento por el momento, pero no le da el apoyo o le provee maneras alternatives de comportarse en situaciones difíciles. Cuando los adultos utilizamos castigos, estamos mandando el mensaje de que el enojo es una buena manera de resolver problemas. Sin embargo, cuando ayudamos a los niños a encontrar maneras positivas para comunicar sus necesidades a otros, los niños aprenden habilidades sociales y formas de resolver problemas que les ayudaran a lo largo de su vida.