La alimentación es uno de los temas que más nos interesan a las madres.
Pensamos que mientras sean bebés comerán todo lo que les demos, pero a medida que van creciendo rechazan alimentos que podrían servirle bastante para estar bien nutridos.
Es normal que después que cumplen el año algunos niños no estén muy interesados en el asunto de la alimentación, debido a que prefieren explorar el mundo que les rodea y están mucho más atentos a la idea de caminar.
Sin importar cual sea el interés que puedan tener nuestros pequeños, nosotras las madres podemos enseñarles a comer bien programándolos sobre todos los beneficios que recibirán al cuidar bien sus cuerpos con alimentos sanos que les provean de todo lo que necesitan para vivir saludablemente.
Hoy en día existen múltiples herramientas como por ejemplo videos donde se muestran los alimentos de maneras divertidas.
Es importante que sepas que lo que hagas ahora con respecto a la alimentación de tus niños dará sus frutos, especialmente en la adolescencia. Recuerda que una mala alimentación que traiga como consecuencia desórdenes alimenticios y obesidad puede arrastrar serios problemas de autoestima en el futuro. Debes saber que los alimentos que ingerimos tienen una enorme influencia sobre los estados de ánimo.
Imagínate que triste sería que cuando tu hijo sea adolescente sufra de diabetes.
Lamentablemente en nuestra cultura se tiene la falsa creencia de que comer bien es sinónimo de comer aburrido y mal, y la verdad es que no tiene por qué ser así.
Una estrategia es jugar con los colores de los alimentos a la hora de dárselos a tus hijos y asociarlos con los aportes nutritivos que poseen; también le puedes dar participación en la elaboración de las comidas para que se incremente su sentido de pertenencia y esto pueda estimularlo.
Las meriendas pueden ser divertidas, por ejemplo bebidas deliciosas de yogurt con frutas que los nutre y son sabrosas, a los niños les encanta.
Siempre come con tus hijos en la mesa, pues, el ambiente familiar es muy importante para crear los buenos hábitos. Recuerda que los hijos copian de los padres, así que si comes sano, ellos también aprenderán a comer sano.
No se puede ser radical con respecto a la alimentación, lo ideal es balancear para lograr un equilibrio, por tanto si quieren postre, es muy importante que primero se coman la comida que los alimenta.
Prohibir de manera radical solo puede contribuir a que sientan más deseo por aquellos alimentos que no aportan suficientes nutrientes.
Algo que puedes implementar en el estilo de vida de tus niños es que desde pequeñitos se acostumbren a desayunar. El desayuno les aporta la energía que necesitan para comenzar el día y contribuye al mejor funcionamiento del metabolismo.
Una buena estrategia es la variedad, la rutina cansa a todos.
Puedes hacer de las comidas de tus hijos algo divertido y ofrecer novedades que los impacten y estimulen cada vez que tengan que comer.
Que la seguridad en sí mismos con que los eduques los ayude a ser ellos mismos frente a las influencias de los amiguitos del colegio que no reciben la debida orientación en cuanto a la alimentación.
Es importante que tus hijos aprendan a ser abiertos con respecto a la sana alimentación.
Puedes ayudarlos obsequiándoles libros infantiles que hablen de lo importante que es para ellos comer bien.
Lo que hagas hoy, te dará paz en el mañana cuando tus hijos sean hombres y mujeres llenos de salud y vitalidad.