Luego de consultar con un especialista en el área, es hora de ponernos manos a la obra para que familia, escuela y especialista puedan en conjunto lograr aplicar la mejor estrategia de trabajo para nuestro hijo. A continuación, algunos puntos a tener en cuenta:
En casa
1. No etiquete a su hijo ante él mismo o ante los demás, no permita que el déficit se convierta en la definición de quién es su hijo.
2. Estimule sus habilidades. Permita que descubra sus cualidades y pregúntele sobre sus intereses.
3. No critique. Según nos explica Armstrong, en su libro Inteligencias múltiples, ”Los niños que reciben críticas constantes no aprenden tan bien como los que reciben una dosis adecuada de elogio y crítica constructiva”.
4. Evite las comparaciones. Recuerde que cada persona es única e irrepetible, su hijo no es igual a su padre ni a sus hermanos.
5. Establezca una rutina, colóquela por escrito en un lugar visible y haga todo lo posible por mantenerla.
6. Establezca reglas firmes y claras. Cuando el niño no las cumpla, debe haber consecuencias lógicas según el comportamiento inadecuado.
7. Propicie un ambiente y horarios adecuados para el estudio.
8. En las tardes, permítale participar de una actividad que requiera disciplina y concentración, como actividades deportivas, juegos de mesa, etcétera.
9. Dedique tiempo de calidad cada día para realizar una actividad que su hijo disfrute en la que puedan conversar sobre lo que le interesa.
10. De ser necesario, modifique los hábitos alimenticios de su hijo. Elimine y reduzca al máximo la comida chatarra, jugos artificiales, picaduras… Existen estudios que relacionan la hiperactividad con altos contenidos de azúcares y preservantes.
En la escuela:
1. Proporcione a su hijo o hija un programa académico adecuado a su forma diferente de aprender y utilice en casa herramientas que faciliten la adquisición de conocimientos.
2. Recuerde que el trabajo que la familia realice junto a la escuela es de suma importancia, para un adecuado desempeño de su hijo.
3. Busque un centro educativo donde su hijo no sea etiquetado y que realice un trabajo individualizado con cada niño.
4. Permita que escuela y especialista mantengan canales de comunicación eficaces y adecuados sobre el manejo y los progresos de su hijo.
5. Consulte al especialista sobre programas alternativos, como el Programa Neurológico Funcional, que ayuda a los niños a avanzar en las habilidades intelectuales, físicas y sociales.
Finalmente recuerde que su hijo no está para cumplir sus expectativas, ni para lograr lo que usted no pudo. Ámelo tal como es.

Fuentes:
Thomas Armstrong: Inteligencias múltiples, Editorial Norma.
Bob Murray: Cómo criar niños optimistas, Editorial Aguilar.