Estudios realizados por organizaciones de consumidores para determinar su composición han encontrado que muchos superan los límites aceptables de azúcar. Además, incluyen otros componentes muy calóricos como la miel o el chocolate.
Es bien sabido que los cereales constituyen una rica fuente de fibra para el organismo, que es tan necesaria para la regulación del tránsito intestinal. Pero los infantiles contienen pocas cantidades de fibra ya que la mayoría se elabora a partir de harinas refinadas, y en el proceso de refinación se pierde la fibra que posee la cáscara del cereal.
La obesidad infantil es un problema en aumento en nuestra sociedad y en el mundo en general, y cada vez afecta a niños más pequeños. No solo tiene consecuencias sobre la salud física sino sobre la emocional, pues provoca aislamiento y baja autoestima.
Uno de los principales responsables es la mala alimentación, es decir, el consumo excesivo de galletas, chocolates, refrescos, jugos artificiales y, por supuesto, la comida rápida. Estos alimentos solo deben consumirse de forma esporádica, pero nunca deben ser un elemento fundamental de la dieta. Los especialistas en nutrición consideran que una dieta equilibrada debe incluir sobre todo arroz, legumbres, pastas, pan, frutas y vegetales.
El otro responsable de la obesidad es el sedentarismo. Los niños se pasan varias horas al día frente a la televisión, la computadora o los videojuegos en lugar de realizar deportes o practicar juegos que requieren actividad física. Además, el ver televisión se asocia con un consumo mayor de alimentos ricos en calorías.
Los padres juegan un papel esencial a la hora de evitar la obesidad de sus hijos, inculcándoles hábitos sanos que puedan seguir a lo largo de su vida.