2012-01-03 07:03:29
¿Feliz Navidad? La Lic. Rafaela Burgos, Psicóloga Clínica-Terapeuta Familiar noc comenta como con la llegada de las fiestas navideñas, nos inunda un espíritu de celebración, donde prima el deseo de compartir, renovarnos y disfrutar, como en ninguna otra época del año. Estamos mucho más dispuestos a acercarnos, a expresar el afecto y en general, nos sentimos alegres y optimistas.
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| Triste en navidad |
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Al mismo tiempo, frente a este ambiente navideño, con su alegría “obligada”, muchas personas se encuentran fuera de lugar, porque no sienten “lo que deberían sentir”. Es decir, no desbordan de felicidad, como parece que lo hacen los demás a su alrededor; Mas aun, experimentan tristeza y desaliento que a menudo no pueden explicar.
Dejando al margen el llamado Trastorno Afectivo Estacional, vinculado entre otros factores a la disminución de la luz solar, que se observa en regiones donde el otoño y el invierno son claramente marcados por esta condición; en países como el nuestro, estas manifestaciones de malestar, sentimiento de soledad y tristeza, parecen relacionarse mas bien con situaciones personales pasadas o actuales, que se recrudecen o acentúan durante las navidades.
Algunas condiciones propias de este período parecen combinarse con situaciones de la vida cotidiana o experiencias negativas, dando lugar a estados de ánimo que contrastan con el ambiente festivo general.
Por un lado, las fiestas están enfocadas a compartir en familia, estar rodeados de amigos; estas condiciones, deseables y sanas, suelen ser exageradas por la publicidad, que nos muestra una imagen de felicidad perfecta, idealizada, que con frecuencia tiene poco que ver con la realidad de muchas familias, que enfrentan conflictos y desacuerdos, o con el hecho de que no se cuenta con muchos amigos dispuestos a festejar. Ante este contraste, algunas personas pueden sentir que sus expectativas de felicidad navideña no se cumplen y sentirse decepcionadas o poco afortunadas.
Otro aspecto en que la publicidad puede influir en el estado de ánimo durante las fiestas, se relaciona con la orientación al consumismo, a lo material, y hasta al derroche, lo que puede chocar con la realidad de las prioridades y limitaciones económicas y la consiguiente dificultad para adquirir aquello que se nos impone como indispensable para disfrutar la navidad, generando con frecuencia sentimientos de frustración, impotencia y auto descalificación.
Experiencias dolorosas como la pérdida de personas y relaciones significativas por muerte, separación, o por los cambios naturales del ciclo vital, pueden ser revividas por el contexto navideño. Lo mismo puede decirse de la sensación de aislamiento o abandono que experimentan muchas personas que deben permanecer lejos de su hogar durante este periodo, cuando la mayoría está celebrando con la familia.
Al acercarse el final del año, muchas veces cobra importancia el tradicional balance de las metas alcanzadas, que, de resultar negativo, puede contribuir a aumentar los sentimientos de pesar y pérdida de autoconfianza.
En general, los recursos para enfrentar la tristeza que aparece en las festividades de navidad, se relacionan con focalizar las relaciones humanas, disminuir las expectativas irreales acerca de lo que debemos ser, tener, hacer, regalar, disfrutar, que nos impulsan a una carrera sin fin y nos conducen a la frustración.
De igual manera, ayuda el destacar el valor de las cosas más simples, las que a veces no notamos porque siempre están ahí.
No obstante, una vez que identificamos las razones de la tristeza que nos invade en estas fechas, tal vez es el momento de decidir si hay algo que podemos hacer para mejorar estas situaciones, ya sea haciendo cambios con perspectiva realista a lo que nos molesta, o intentando cambiar la interpretación que estamos dando a los hechos o circunstancias que no podemos modificar.
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