2010-01-12 13:07:12
¿Cuándo llevarlos al Ortodoncista? Dra. Martha Patricia Defilló Ramírez.
Maestría en Ciencias Odontológicas
Especialidad en Ortodoncia
Ciertas señales nos avisan de la necesidad de visitar al ortodoncista.
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Vivimos en una sociedad donde la salud bucal va más allá de evitar las caries, pues se relaciona con la belleza física y por supuesto esto incluye la apariencia bucal desde temprana edad.
Los padres que se preocupan por la salud dental de sus hijos procuran llevarlos al odontólogo antes de los seis años de edad o cuando el pediatra se lo aconseja, aunque existen problemas evidentes que hacen que los padres decidan visitar al ortodoncista-ortopeda sin el previo referimiento del pediatra, odontólogo u odontopediatra. También existen muchos otros casos latentes, es decir, sin manifestaciones físicas, en los que sería mejor realizar el primer chequeo temprano con el especialista antes de que inicie la erupción de los dientes permanentes (alrededor de los seis años).
Es muy frecuente oír a los padres desorientados preguntar en qué circunstancias se debe acudir al ortodoncista. Les sugerimos que lo hagan en los casos siguientes:
• Padres con problemas de maxilares evidentes, ya sea por huesos muy pequeños o más grandes de lo normal.
• Padres con posiciones dentales inadecuadas (dientes muy apiñados o muy espaciados).
• Niños cuyos dientes de leche tienen poco espacio entre ellos, en especial los incisivos y los caninos.
• Niños con hábitos de succión de dedo.
• Cuando al juntar las muelitas por ambos lados no coincidan. Los dientes superiores deben estar por fuera de los inferiores mientras todos están contacto tanto por delante como por detrás y por ambos lados.
• Los dientes delanteros superiores cubren demasiado a los inferiores, sobre todo si estos últimos apenas se ven.
• Ante problemas crónicos de alergias y gripes, acompañados de ojeras muy marcadas.
• Niños que se encuentren en tratamiento con médicos alergólogos o neumólogos por adenoides, asma y problemas en las vías respiratorias altas.
• Si al tragar se posiciona la lengua por fuera de los dientes o labios.
• Dificultad para mantener los labios cerrados o cuando al cerrarlos se vean los músculos del mentón forzados. Este aspecto es mejor observarlo cuando los niños se encuentran muy entretenidos en alguna actividad manual o frente a la televisión.
Es preciso recordarles a los padres que la buena apariencia bucal de todo ser humano lo hace desarrollarse como una persona segura y confiada, en especial cuando se está en el proceso de formación y desarrollo de la personalidad, como es el caso de nuestros hijos. Debemos tener siempre presente que su relación con el medio que los rodea depende directamente de su proyección ante los demás.
El contacto con el odontólogo a temprana edad favorece la aceptación del especialista por parte de los niños con la misma naturalidad y seguridad con que se comportan ante el pediatra. Las primeras visitas de nuestros hijos al odontólogo deben ser agradables y sobre todo entretenidas. Podemos permitirles usar los guantes o las mascarillas, para así ayudarlos a familiarizarse con el medio y aceptarlo como algo rutinario. También ayuda que los niños acompañen a los padres a realizar procedimientos sencillos como una limpieza o la toma de una radiografía dental.
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