Cuantas parejas no escucho en consulta que sus vidas han cambiado tanto desde el momento que saben que “están esperando un bebé” y muchos se refieren a que desde la concepción, la frecuencia sexual es mínima o muy al contrario, otros expresan que es mejor que nunca.
Hoy en día aún vemos como hay mujeres que al saber de su buen estado de gestación piensan que deben cohibirse de una vida sexual plena. Es por eso que lo más importante es considerar que el embarazo no es una enfermedad, sino más bien un estado fisiológico, para lo que el cuerpo femenino está perfectamente preparado.
Hay muchos factores que inciden en que la vida sexual de una pareja en espera de un hijo sea buena, regular o mala. Es por esto que mencionar algunas de las razones por las que se da estos cambios llevará a las parejas a manejar con mayor estabilidad esta hermosa etapa.
1- El miedo de hacerle daño al feto, es una de las razones más comunes por las que la pareja disminuyen la frecuencia sexual. Se tiene la concepción de que el coito le puede hacer daño a la criatura. Es poco probable que se presente algún daño cuando se considera que se está cursando con un embarazo normal, ya que si la embarazada presenta amenaza de aborto, o cuenta con un embarazo de alto riesgo lo más recomendable es la abstinencia sexual, hasta que su médico lo indique.
2- Los malestares propios del primer trimestre, los cuales no tan solo se basan en las famosas náuseas y vómitos, sino también a los cambios emocionales.
3- El cambio físico que la mujer experimenta.
4- El temor de causar una infección vaginal, aunque en este caso si llegara a ser contundente lo importante será tratarse a tiempo cualquier infección de transmisión sexual, para así poder evitar cualquier complicación.
5- El orgasmo pueda iniciar contracciones uterinas que puedan desencadenar en un aborto o en un parto prematuro, aunque según estudios realizados no existen fundamentos que constaten que las mujeres tengan riesgo de desencadenar un trabajo de parto, la última palabra la tiene el médico.
En los primeros meses de embarazo se aconseja que la pareja se preocupe en conocer los cambios tanto anatómicos como fisiológicos que ocurren en el cuerpo de la mujer. Esto ayudará a reforzar su efecto mutuo y que cada uno sea capaz de plantearse qué nuevo papel desempeñará en función a su sexualidad.
Con respecto a la excitación, esta se mantiene igual, aunque en ocasiones algunas mujeres al presentar cambios en los senos y mayor sensibilidad en estos, prefieren no tener estimulación. En cuanto a la frecuencia de los orgasmos podemos considerar que se mantienen en igual intensidad, aunque en algunas mujeres se incrementan o tienen mayor facilidad en obtenerlos.
En el segundo trimestre del embarazo se encuentra la sexualidad más estable, tanto en el orgasmo y la estimulación, ya que la pareja pierde el miedo de provocar un aborto al tener relaciones sexuales, además es importante que la embarazada sepa que al avanzar su estado también se hace más difícil para ella soportar sobre su abdomen el peso de su pareja, por lo que las posturas que llegan a ser más apropiadas para hacer el amor son aquellas que adoptan posiciones laterales. En ocasiones lo anterior no es tan importante ya que algunas mujeres se preocupan más por su atractivo físico, y creen que carecen de éste para despertar interés sexual de su pareja, por lo que es importante una buena comunicación. Es muy significativo que la pareja esté de acuerdo para determinar si su sexualidad sigue siendo satisfactoria para ambos y que tengan apoyo y cariño mutuo para poder superar la inseguridad.
En el tercer trimestre del embarazo, la mayoría de las embarazadas presentan disminución del deseo sexual, ya que los cambios físicos han llegado al máximo, y suelen sentirse vulnerables o inseguras, por lo que la pareja se siente incómoda. Uno de los problemas es que puedan considerar pérdida de atracción y de cómo conjugar el papel erótico con el paterno. Es recomendable que la pareja actue con prudencia, evitando que tenga coitos con brusquedad, profundos y excesiva rapidez.
Lo importante de resolver las dudas sobre las relaciones sexuales en el embarazo consiste en poder establecer cómo la pareja pueda ser capaz de tenerse confianza mutua, que sean capaces de tomar la decisión más correcta para poder llevar una vida sexual satisfactoria para ambos, y que la mujer no sólo mantenga relaciones para complacer a su pareja o evitar la infidelidad, que es el gran temor de un altísimo porcentaje de mujeres, que por estar embarazadas piensan que sus parejas les pueden ser infieles, ya sea por presentar cambios físicos y que ya no le sean atractivas a su compañero, o porque su compañero sólo vea a su pareja como la madre de su hijo, por lo cual no sea capaz de tener relaciones sexuales, ya que prefieren buscar relaciones extramaritales para no “lastimar a su bebé”.
Por tal motivo es vital orientarse, aclarar dudas en las consultas prenatales y preguntar al médico si pueden continuar con su vida sexual en la misma frecuencia que antes, o cómo poder llegar a una vida sexual satisfactoria sin comprometer al bebé y la salud de la madre, qué tipo de posiciones sexuales son las correctas en el embarazo, con qué frecuencia se pueden tener; si puede llegar a tener algún riesgo la criatura al continuar con su vida sexual, o si lo mejor es abstenerse durante todo el embarazo, o en qué trimestre del embarazo es el de menor o mayor riesgo de algún problema. Lo más importante es que ustedes como pareja se sientan preparados para continuar con su vida sexual, sin que se sientan comprometidos con su pareja para tenerlas o de dejar de tenerlas para evitar cualquier complicación.