Muchos de nosotros los padres ya sea por economía, comodidad o simplemente expectativa, inducimos a nuestros hijos al control de esfínter, sin tomar en cuenta los procedimientos que esto implica. El entrenamiento de los niños para dejar el pañal entrelazan un sin número de factores que debemos tener en cuenta.
El ser humano es un ser emocional. Desde que nacen, los niños y niñas van experimentando una serie de sensaciones y sentimientos que forman sus aprendizajes.
El niño o la niña que usa pañales lo catalogamos en el reglón bebé. Cada vez que un niño ensucia un pañal sus padres se involucran en el cambio, lo que ocasiona que toda la atención esté centrada en él, por lo que el niño o niña construye un aprendizaje: “cuando me ensucio el pañal tengo atención paternal”; con esta actitud empieza un disfrute de ese juego amoroso de cambio-caricias, lo que ocasiona que en ocasiones el infante asocie el ensuciar el pañal como un regalo de amor.
Una vez el niño se encuentra biológicamente listo para iniciar el entrenamiento y después de haber dado señales como: los horarios específicos para defecar, señales de alerta –Mamá pipi, Papá caca o viceversa, intensiones de que le quiten el pañal, debemos dedicarnos a trabajar la madurez emocional; el bebé siempre es mimado y atendido, por lo que debemos dejar claro los beneficios de convertirse en niños y niñas grandes al abandonar el pañal.
Durante el entrenamiento duplique su paciencia y muestre la menor ansiedad posible, mientras más hacemos énfasis en que debe dejar el pañal, más están captando nuestra atención, lo que genera más rebeldía de parte de ellos.
Recuerde que cada niño es individual, por lo que cada uno tomará su tiempo y necesitará medidas estratégicas diferentes.
Incremente los juegos sensoriales con agua y arena, aprovechando esta oportunidad para enseñar la incomodidad que genera el estar sucio o mojado.
No sea ambivalente hoy pongo pañal, mañana no, los niños aprenden con rutinas y constancia, por lo que procure estar usted listo o lista antes de iniciar el proceso.
Recuerde siempre que los niños aprenden también por imitación, muéstrele con su ejemplo el proceso, llénelos de amor y acompáñelos, no sea un dictador sino más bien un facilitador del proceso.