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Los primeros cuidados del bebé

Dra. Josefina Luna
Pediatra


Recién nacido
En los primeros días con tu bebé es posible que te sientas ansiosa para involucrarte en su cuidado. Durante tu estancia en la clínica u hospital, pide asesoría a la enfermera que cuida de tu bebé o a tu pediatra, a fin que puedas obtener instrucciones precisas acerca de estos cuidados iniciales. A continuación ofreceremos consejos útiles que te ayudarán:
 
Al movilizar a tu bebé ten muy presente sostener su cabeza y el cuello, sobre todo cuando lo lleves en brazos sujetarle bien.
 
 El baño
 
Los primeros días es preferible dar un baño de esponja al bebé. Muchos pediatras recomiendan no humedecer el área umbilical, de esta manera evitamos infecciones.
 
Al momento de realizar el baño toma en cuenta la temperatura de la habitación, preferiblemente que tenga una temperatura cálida y no haya corrientes de aire.
 
Recuerda tener a la mano todo cuanto necesites. Inicia limpiado los ojos con una toallita humedecida. Luego utiliza un poco de jabón para limpiar el resto de la cara y cuello. Lava la cabeza con shampoo, aclara con agua, evitando entrada de agua a las orejas. Luego continúa el aseo con la toallita humedecida con jabón en el resto del cuerpo, aclara la toallita en agua limpia, y retira los restos de Jabón.
Presta especial cuidado a los pliegues de las axilas, detrás de las orejas, el cuello y las áreas genitales. Seca con delicadeza.
 
El baño en bañera o tina se puede realizar luego de la caída del cordón umbilical que ocurre en los primeros 5 a 10 días.
Comercialmente existen bañeras para recién nacidos, cuyo diseño permiten una posición que facilita el aseo de forma segura.
 
 
El cambio de pañal
 
Un bebé recién nacido utiliza aproximadamente 10 pañales al día.
Antes de cambiar a tu bebé asegúrate de tener todo a la mano:
·         Pañales.
·         Crema o vaselina para proteger la piel
·         Toallita limpia o toallitas desechables
·         Recipiente con agua tibia
·         Algodón
Para retirar el pañal, acuéstalo boca arriba en una superficie firme y lisa, preferiblemente en el cambiador. Utiliza el agua, la toallita para limpiar el área genital. Seca, aplica crema o vaselina y coloca el pañal de acuerdo a las instrucciones de su uso, en caso de pañales desechables.
 
La forma de limpiar las partes genitales del bebé depende del sexo.
Si el bebé es de sexo masculino, ten cuidado al retirar el pañal, pues el contacto con el aire frío podría provocar que orine.
 
En el caso de los bebés de sexo femenino, limpia el área genital de delante hacia atrás para evitar infección urinarias o de sus partes genitales por la contaminación con las materias fecales.
 
Cambia frecuentemente el pañal. No tardes después de las deposiciones. El contacto prolongado con la orina o las deposiciones podrían irritarles la piel del área.
 
Si utilizas pañales de telas, lávalos con detergentes que no contengan colorantes ni perfume.
 
El cuidado de la piel
 
La piel del recién nacido es suave y delicada por lo que requiere un cuidado especial. Es recomendable utilizar productos hechos especialmente para bebés.
 
Los detergentes de la ropa pueden irritar la piel del bebé, es aconsejable, que aún utilizando productos para lavar ropa de bebé, realices un enjuague profundo, a fin de evitar residuos.
 
El cuidado de la piel de los bebés es una buena oportunidad para compartir esta experiencia con los padres.
 
 
Cuidado del prepucio y el cordón umbilical
 
 
El cuidado del cordón umbilical del recién nacido es importante. La sensación que tienen muchas madres, es que este procedimiento es doloroso para el bebé, y no es así.
 
Para evitar infecciones, algunos pediatras aconsejan no mojar la zona, y limpiar el área con un hisopo humedecido de alcohol u otro antiséptico (sin color), retira la sustancia pegajosa que se encuentra alrededor del ombligo. Limpia en cada cambio de pañal, hasta que el cordón se seque (cambia de color, de amarillo, a marrón y luego a negro) y se desprenda.
 
Cambios de coloración en la zona, la presencia de olor desagradable, o llanto por dolor al momento de limpiar, son signos para avisar de inmediato a tu médico, pueden ser datos de infección.
 
El cuidado del prepucio en caso de circuncisión. Cuando cambies el pañal, limpia suavemente la zona del glande con agua tibia y seque con cuidado.
 
 La presencia de enrojecimiento, irritación del pene pueden ser datos de infección, consulta con tu médico.
 
 
El sueño
 
Los recién nacidos pasan la mayor parte del tiempo durmiendo, se despiertan para comer. A medida que van creciendo permanecen mayor tiempo, despiertos y activos.
 
En los primeros meses no reconocen el día de la noche, su ritmo circadiano aun no está establecido, es por eso que hay que establecer una rutina que les ayude a tener un adecuado patrón de sueño.
 
La Academia Americana de Pediatría recomienda que los bebés deben dormir boca arriba, posición que disminuye el riesgo de muerte por el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante.
 
Es recomendable que el bebé duerma en su cuna, cerca de ti, para que lo puedas escuchar o ver con facilidad, si tiene algún problema. Es recomendable utilizar un colchón firme y que se ajuste adecuadamente al tamaño de la cuna. Evita colocar almohadas, muñecos. No lo abrigues mucho, es preferible mantener en la habitación una temperatura agradable.
 
 
El llanto
 
Cuando tu bebé llora, responde a su llanto. El llanto de un recién nacido cumple diversas funciones, es una manera de pedir ayuda cuando tiene hambre, está incómodo, tiene frío o simplemente quiere que lo carguen. Con el tiempo aprenderás a reconocerlo.
 
No es cierto que cargarlo cuando llora es malcriarlo, al contrario, cuando se le atiende al llorar le estás diciendo que está seguro, que es querido, lo que favorecerá a reafirmar su seguridad al ir creciendo.
 
La alimentación
 
Los bebés necesitan comer con frecuencia: cada hora y media a dos horas. Alimenta a tu bebé cuando comience a dar señales de tener hambre, como si busca el pecho con la boca o se chupa los labios, los dedos o el puño. Trata de darle de comer antes de que comience a llorar. Darle de comer con frecuencia a tu hijo no es mimarlo. Te ayudará a aprender a estar más consciente de las necesidades del bebé.
 
Si tu bebé recién nacido  no despierta para comer por más de cuatro horas, es aconsejable que lo despiertes y lo alimentes, sobre todo si es prematuro.
 
La mayoría de los bebés luego de cumplir tres meses, duermen toda la noche, pues no se despiertan para comer. A esta edad es recomendable que lo saques de tu habitación.
 
Si crees que es difícil realizar estos cuidados, no te desesperes, con la práctica y la ayuda de tus allegados, en pocos días te harás una experta.
 
Es importante que involucres a tu pareja y a los hijos, si los tienes, para que participen de estos cuidados, es una experiencia gratificante para todos, y sobre todo para el bebé.
 
 




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