Tenga siempre dentro del botiquín, y junto al aparato telefónico, una lista con números de emergencia. Si tiene dudas sobre su uso, busque la asesoría de un médico.
Aunque la mayoría de los accidentes que ocurren en la casa, no los estamos esperando, debemos estar prevenidos para poder hacer frente a estos casos. Por ello, es muy prudente contar con un botiquín de primeros auxilios.
Esta caja de utensilios médicos es un depósito de tamaño reducido, fácil de transportar, que contiene material de curación y sirven para aliviar con rapidez los accidentes. El material de curación sirve para atender físicamente a una persona que presenta golpes, raspaduras, moretones o heridas que no son de mayor cuidado. Debe estar instalado en un lugar accesible y conocido por los habitantes de la casa, pero fuera del alcance de los niños pequeños.
Su contenido ha de permitirnos saber qué hacer frente a las situaciones que con más frecuencia se presentan en el entorno doméstico, por lo que su composición puede variar según las circunstancias, siendo recomendable que contenga, al menos, los siguientes elementos:
1. Material de autoprotección:
º Mascarilla de protección facial: para utilizar en caso de que sea necesario realizar la respiración artificial.
º Guantes de látex: nos protegen del contacto directo con la sangre y otros fluidos, secreciones, etc.
º Toallitas de alcohol: para desinfectar nuestras propias manos, antes de realizar una cura. NO deben utilizarse directamente sobre las heridas.
2. Material para detección de hemorragias:
Vendas hemostáticas (de diferentes tamaños), para el control de hemorragias.
3. Material de curas:
º Suero fisiológico; se utiliza para limpiar heridas.
º Antiséptico, para prevenir la infección en caso de heridas.
º Gasas para cubrir heridas y/o quemaduras.
º Esparadrapo.
º Tiritas (banda para adaptar tamaño a las necesidades).
º Tijeras de puntas redondeadas.
º Pinzas sin dientes.
4. Material para protección de heridas, quemaduras y traumatismos articulares:
º Pañuelo triangular, sirve tanto para improvisar un cabestrillo como para cubrir heridas, quemaduras, improvisar un vendaje, etc.
º Vendas de diferentes tamaños. Pueden utilizarse para inmovilizar una muñeca o tobillo torcido, así como para cubrir una curación.