Dra. Josefina Luna. Pediatra
Los niños y las niñas están programados genéticamente para desarrollarse de determinada forma. Para que lo hagan de manera exitosa, es preciso que se cumplan ciertas condiciones, entre ellas que sean satisfechas sus necesidades físicobiológicas, cognitivas, afectivas y emocionales, y que reciban cuidados responsables y de calidad.
Los cuidados responsables son aquellos que responden a las necesidades de los niños. Es fundamental que esos cuidados que se ofrecen en los primeros años sean de calidad, pues en esta etapa de la vida es cuando se sientan las bases para el desarrollo intelectual,
emocional y moral.
En la manera en que son satisfechas estas necesidades infantiles, se expresarán las habilidades y las potencialidades, ya que existe una compleja interacción entre los factores ambientales (el entorno, la educación, la crianza) y los determinantes genéticos (capacidades heredadas) sobre el cerebro (plasticidad cerebral).
Las experiencias tempranas tienen gran importancia, tanto si son adecuadas como traumáticas. Si son adecuadas, el desarrollo y la adquisición de nuevas habilidades ocurrirán de manera exitosa; en cambio, si son traumáticas, provocarán en sus sistemas cerebrales alteraciones difíciles de recuperar, limitando dramáticamente sus capacidades y su desarrollo.
Para ofrecer un buen trato a la infancia, es preciso además ofrecer protección, cariño, apoyo y socialización adecuada. Esto permitirá un desarrollo integral, afectivo, psicológico, sexual, intelectual, físico y social sano y alejado de la violencia.
Es preciso cambiar la mirada hacia la infancia. El trato digno a nuestros niños y niñas nos permitirá tener una ciudadanía más respetuosa, digna, responsable, tolerante, empática y solidaria.