Para prevenir las alergias respiratorias, empecemos por amamantar a nuestros hijos, pues la leche materna los provee de valiosos anticuerpos.
Cuando un niño estornuda con frecuencia, tiene mocos acuosos y ojos llorosos, sin que esto vaya acompañado de fiebre o malestar, lo más probable es que sufra una alergia respiratoria. Las causas pueden ser el polen, los ácaros del polvo, los hongos y los epitelios de los animales domésticos. También estos y otros alérgenos, como los que están presentes en los alimentos, pueden provocar asma.
La alergia es una reacción defensiva del organismo ante una sustancia que considera amenazadora. Se produce por una combinación de varios factores: una predisposición genética, la presencia de un alérgeno como el polen o los ácaros del polvo, y un medioambiente propicio. En nuestro país las condiciones de temperatura y humedad, unidas a la abundancia de polvo y la contaminación, son muy favorables para la aparición de alergias.
La regla número uno para prevenir las alergias es la lactancia materna durante los primeros seis meses, pues fortalece el sistema inmunológico. Después de los seis meses, los bebés deben seguir consumiendo leche materna, pero ya se les puede ir dando otros alimentos como vegetales, arroz, carne y fruta.
Es importante que los nuevos alimentos se agreguen de uno en uno para que, en caso de que produzcan algún tipo de alergia, pueda identificarse fácilmente cuál es el que la provoca. Al año de edad ya pueden comer cereales, y a los dos años, pescado y huevos. Estas pautas es preciso seguirlas si ya el bebé ha mostrado alguna reacción alérgica o si lo han hecho sus padres.
Situaciones que debemos evitar en caso de alergias respiratorias
• Fumar. Los padres de un niño alérgico no deben fumar nunca pues, aunque no lo hagan en la casa, portan las partículas de humo en la ropa, el cabello o la piel.
• El contacto con personas con gripe o problemas respiratorios.
• Los cambios bruscos de temperatura. En nuestro país, es muy frecuente que pasemos del calor natural al frío del aire acondicionado.
• Los lugares con polvo dentro y fuera de la casa.
• Los olores fuertes.
• Las corrientes de aire directo en la cara.
• Los animales domésticos. Aunque el animal se mantenga fuera de la casa, cuando entra la contamina lentamente. Las únicas mascotas aconsejables son los animales sin pelo o plumas.
Cómo combatir los ácaros del polvo
• Evitar los objetos que acumulan polvo, como alfombras, peluches, cortinas, colchones viejos…
• Forrar con plástico el colchón y las almohadas.
• Lavar la ropa de cama con agua caliente cada semana.
• Trapear con agua como método de limpieza. O recurrir a la aspiradora. Debemos limpiar cuando el niño alérgico esté ausente del hogar. Además, una hora después de trapear o aspirar, es necesario pasar un paño húmedo por las distintas superficies y objetos.