Las comparaciones no son la mejor herramienta al momento de quererles enseñar algo a sus hijos. Es muy normal recurrir a comparar pues es una respuesta natural, debido a que la persona toma como marco de referencia alguien que conoce. No obstante las comparaciones no son positivas.
Por: Roxana González.
Psicologa clínica-infanto juvenil.
Centro Vida y Familia, Ana Simó
Los aspectos que suelen compararse entre hermanos/as son:
- Aspectos físicos, tratando de ver a quien se parece, porque no saco el cuerpo, los ojos o el cabello de algún familiar.
- Talentos, haciéndole ver que el otro hijo no tiene los mismos talentos que sus hermanos.
- Capacidades, porque él o ella no pueda lograr lo mismo que su hermano.
- Emocionales, viendo quién es más fuerte y cual es más débil.
- Aprendizaje, esperando que cada hijo aprenda de la misma manera que su hermano o hermana.
Las comparaciones generan un ambiente de rivalidad entre los hermanos. Los hijos sienten que tienen que recurrir a la competencia fraterna, para que sus padres o la sociedad vea “quien es mejor”. Son una tierra fértil para la rivalidad entre hermanos. Tener altas expectativas para un niño sólo porque sus hermanos las han satisfecho previamente, puede provocar en él la falta de deseo de realizarlas.
Las asimilaciones afectan la autoestima de los niños, haciéndolos creer que no son capaces de realizar cosas por sí mismos. Cuando el niño no se conduce igual que su hermano, sus padres, e incluso otras personas que les rodean como maestros, amigos y familiares, se decepcionan viendo esto como algo negativo.
Es importante estar consciente de lo que se le diga al niño. Cuando se compara se le está diciendo: “Solo si haces esto como tal persona vas a ser aceptado” o“no haces las cosas bien como…”, creando con esta actitud la receta perfecta para un ser humano lleno de insatisfacciones personales.
Debes tomar en cuenta los siguientes aspectos para evitar las comparaciones y fortalecer, a cambio el autoestima y la individualidad de cada uno:
- Motive al niño a superarse, es mejor compararlo consigo mismo que con los demás. Veamos los progresos que hace, felicítelo por sus logros, por pequeños que sean, así como por su esfuerzo.
- Concéntrese en encontrar las habilidades que hacen únicos a cada uno de sus hijos, los ayudará a dejar de lado sus prejuicios sobre las habilidades y talentos que ellos deberían tener.
- Pase un rato con cada niño de forma separada, haciendo las actividades que les gusta a cada cual.
- Cuando alguien le hable sobre los chicos que sobresalen, asegúrese también de resaltar los logros de sus otros hijos.
- Deje a sus chicos probar varias actividades y comprométase a apoyarlos aunque fallen.