Por: Licda. Amanda Bernal
Especialista en Estimulación Temprana
Centro de Desarrollo Integral del niño Happy Kids
happykids.rd@gmail.com
Gatear, no sólo es el resultado de una evolución en el control del cuerpo, aunque el bebé no se dé cuenta de ello y él simplemente disfrute yendo de aquí para allá como un correcaminos, en el interior de su pequeña cabecita están ocurriendo cosas muy emocionantes.
Para el bebé esta es una etapa muy importante en su desarrollo evolutivo, ya que le ayuda a fortalecer y desarrollar los músculos de sus brazos, piernas, espalda y cuello, así como las articulaciones de todo su cuerpo. Mediante el gateo el bebé desarrolla sus sentidos y desarrolla la autonomía, ya que al abandonar la quietud, el bebé comienza a decidir hacia dónde ir y por dónde moverse, lo cual es fundamental para que pueda ir aprendiendo a tomar sus propias decisiones.
Aunque son los pasos iniciales para que el niño empiece a caminar, muchos padres no le dan la importancia tan grande que tiene en la vida futura: gatear para desarrollar correctamente el cerebro, la visión, la tactilidad, el habla, el equilibrio, además de otras importantes funciones.
Los padres deben de ser conscientes y tener el conocimiento para guiar a sus hijos a culminar un gateo coordinado y adecuado para prevenir y corregir. La importancia de gatear no solo se reduce al aspecto físico, sino que además contribuye notablemente al desarrollo intelectual del niño, mejorando sus capacidades y aprendizaje, que influye incluso en las etapas escolares de los pequeños.
El gateo permite crear conexiones entre los hemisferios del cerebro, así pues cuando el bebé gatea coordina sus movimientos de tal manera que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo y el brazo izquierdo con el pie derecho (patrón cruzado), esto es posible gracias a que la información es pasada de manera rápida de un hemisferio al otro, como se sabe, el hemisferio derecho controla los movimiento de las extremidades izquierdas de nuestro cuerpo y el hemisferio izquierdo controla los movimientos del lado opuesto. Cuando ambos hemisferios trabajan de manera coordinada es posible realizar movimientos en simultáneo con ambos lados del cuerpo como por ejemplo pasarse objetos de una mano a otra o tomar apuntes cuando estamos escuchando una clase. Este tipo de conexiones no sólo permitirá adquirir destrezas motoras y movimiento sino también permitirá el desarrollo de diferentes funciones cognitivas.
Por otro lado cuando el bebé gatea, recorre diferentes superficies y texturas, esto permitirá desarrollar la sensibilidad táctil de los dedos y de la palma de la mano, lo que favorecerá el agarre de objetos pequeños, coger correctamente el lápiz e iniciar con éxito el proceso de escritura.
Además de ello es necesario saber que el gateo favorece los procesos de convergencia y acomodación visual, esto permite focalizar correctamente un objeto y saber a qué distancia está y dónde se encuentra ubicado (nociones cerca-lejos), es decir que gracias al gateo hemos aprendido a resolver problemas tales como superar obstáculos, realizar juegos de encaje, rompecabezas y cualquier problema que requiere orientación espacial.
IMPORTANTE: Observación continua en el momento que el bebé empieza a gatear para estar corrigiendo movimientos inadecuados. Como se menciona anteriormente, el gateo tiene que ser coordinado, cruzado, con arrastre dorsal. Los niños empiezan a gatear de diferentes formas como: sentados, levantando un pie, sustentación ancha a nivel de rodillas, manos y pies en eversión o inversión, sin arrastre dorsal, gateo en punta de pies y manos entre otras. Por eso la importancia de estar corrigiendo hasta que el bebé aprenda hacerlo correctamente y así poder mandar la información adecuado al cerebro.
No olvide respetar el ritmo de aprendizaje de su niño, no lo presione, el desarrollo es un proceso evolutivo, no una competencia.