Reducir las grasas saturadas y hacer ejercicio son las mejores armas para reducir el colesterol
Las grasas son fundamentales en la alimentación, pues nos proporcionan mucha energía y también vitaminas, pero no todas son saludables. Debemos saber que se dividen en saturadas e insaturadas, y que con las saturadas hay que tener mucho cuidado pues son las responsables de los niveles elevados de colesterol.
El colesterol es una sustancia que es transportada en la sangre. A mayor cantidad de ella, tenemos más riesgo de sufrir un infarto o un derrame, pues se acumula en las arterias estrechándolas y endureciéndolas y puede llegar a obstruirlas.
Pero el colesterol no solo está en los alimentos, sino que la mayor parte es producido por el hígado. Y resulta que el consumo de grasas saturadas favorece que el hígado lo produzca.
Las grasas saturadas están en los alimentos de origen animal (excepto la carne de ave y los pescados), y en el aceite de palma y coco. Por eso debemos controlar la ingesta de estos productos.
Como este trastorno no produce ningún tipo de síntomas, conviene, en el caso de los adultos de cierta edad, someterse una vez al año a un análisis de colesterol. Las personas que deben estar más vigilantes son las que tienen antecedentes familiares, sufren sobrepeso o comen muchas grasas.
El colesterol bueno
Pero no todo el colesterol es dañino. Existe un colesterol beneficioso o HDL (de alta densidad) que nos ayuda a prevenir los problemas cardiovasculares y que se encuentra en el aceite de oliva, el pescado (sobre todo en el salmón y en el atún), las nueces, las almendras o el aguacate. Por eso es conveniente que aumentemos el consumo de estos alimentos. Otro aliado para aumentar el colesterol bueno es realizar ejercicio con regularidad.
NUESTROS ALIADOS
• Aceite de oliva
• Granos integrales
• Todas las frutas, especialmente manzana, peras y uvas negras.
• Verduras y en general alimentos ricos en fibra
• Pescado
• Carbohidratos de absorción lenta (legumbres, pastas...)
• Lácteos desnatados
• Nueces y almendras
NUESTROS ENEMIGOS
• Mantequilla, margarina (aunque sea de origen vegetal), nata. La mantequilla es aún más dañina que la margarina.
• Grasas animales y de palma o de coco
• Carnes grasas o con piel
• Leche entera y quesos grasos
• Yema de huevo (no consumir más de 3 o 4 a la semana)
• Los productos de bollería y pastelería cuando desconocemos el tipo de aceite con que se han elaborado.
LAS CIFRAS CRÍTICAS
Debemos mantener el nivel de colesterol total por debajo
de 200. El HDL o colesterol bueno debe ser superior a 45 y
el LDL o colesterol malo debe estar por debajo de 130.