Por: Licda. Gisselle Pichardo
Deko Kid´s
DekoKidsrd@gmail.com
Alrededor de los 2 años, llega un momento muy trivial en la vida de un niño (a): el paso de la cuna a la cama. Como padres, el hecho de tener que hacer este cambio puede ser una oportunidad para aprovechar y redecorar la habitación del bebé y adaptarla a su edad, traducción: hacer una habitación que sea más de niño mayorcito y que a la vez se adecue a sus gustos (no olvidemos que a partir de los 2 años ya nuestros hijos van desarrollando sus propios gustos y preferencias), pero, ¿Qué tal si hacemos esta transición de manera sencilla, divertida y sobretodo práctica? ¿Les parece? Pues empecemos con estos tips.
La habitación de un niño se prepara a partir de los 2 años (máximo 3), pues a esta edad ya ellos empiezan a independizarse un poco y a aprender cosas como ¨Dormir solitos¨. Cuando el bebé crece hay una palabra clave en todo el proceso de adaptación: ¨ESPACIO¨ y esto por el hecho de que cuando el niño va creciendo necesita libertad de movimiento para andar, bailar, saltar, y moverse por todos lados, por lo que cuanto menos objetos tengamos de por medio, mejor. Importantísimo aún más es saber que a partir de los 2 o 3 años, tu hijo (a) puede participar dentro de la decoración dando sugerencias, éstas pueden ser sobre algún color en concreto e incluso sobre algún personaje de su interés, es tanto así, que los expertos afirman que los padres deberían tomarlo muy en cuenta ya que son ellos los que van a dormir y jugar en este espacio, por lo que si no les resulta agradable, buscarán estar y dormir en la habitación de sus padres, con los que siempre se encontrarán a gusto.
Si el tema de redecoración coincide con una mudanza, es elemental que este proceso sea gradual y que conservemos algunos objetos o juguetes antiguos ya que esto le brindará seguridad a nuestro pequeño y el cambio será menos drástico para él (ella).
Para comenzar con la adaptación de la habitación, podemos elegir un tema que les guste, (generalmente ya para esa etapa se han identificado con algún personaje infantil, así que podríamos aprovechar y preguntarles directamente). Cambiar el edredón y juego de colcha completo y algunos de los adornos como es la lámpara de noche (que debe de ser de luz tenue que brinde seguridad pues uno de los miedos que padecen casi todos los niños es el miedo a la oscuridad) es siempre un buen inicio y les aseguro que con estos detalles el ambiente se verá desde ya distinto, y traducido económicamente los gastos serán mínimos.
Otro detalle que tu hijo valorará mucho es colgar en la paredes sus dibujos, si, esos pequeños garabatos que hacen a esa edad pero que igual son un valiosísimo tesoro para ellos y para nosotros mismos; también puedes incluir fotos con la familia y sus amiguitos.
Si olvidaste comprarle el organizador de juguetes porque entendías que estaba muy pequeño, pues ahora no tendrás excusas, ubica los juguetes y libros preferidos del niño en un organizador o estante donde él o ella pueda alcanzarlos sin dificultades. Organízate además creando rincones para diferentes actividades, el armario para la ropa, un cajón para los zapatos, una estantería para los libros, un baúl para los juguetes, una pizarra para enseñar y aprender, y reserva un rincón del cuarto para las manualidades.
Como parte del mobiliario ya puedes optar por una mesita pequeña con dos sillitas (si la escoges con diseño mucho mejor pues los estimula más), ésta área les servirá de apoyo para sus asignaciones escolares. También hay que tener en cuenta la altura de los muebles, a estas edades la cabeza queda justo a la altura del mobiliario convencional, por eso es mejor elegir un mobiliario más bajito, además así, con muebles a su medida, no le dará la sensación de estar en una habitación para gigantes.
¿Otra idea? puedes incluir elementos de la naturaleza como plantitas o pequeños animalitos que a su vez contribuyen al desarrollo de una conciencia ecológica y los motiva a aprender a cuidar el medio ambiente.
Uno de los detalles que no puedes olvidar es que debes reservarle a tu hijo (a) un lugar donde pueda expresarse libremente, por ejemplo, una pared de su cuarto o bien, si no dispones de ella podría ser hasta un papel resistente blanco, lo importante es que empiecen a desarrollar sus destrezas y plasmar visualmente lo que sienten del mundo que los rodea. Cuando el papel este lleno de dibujos, se puede quitar y guardar y luego sustituirlo por uno nuevo. Una pizarra es otra opción donde incluso nuestro pequeñín puede practicar más adelante su caligrafía.
Ya por último y no menos importante, como padres sabemos que ver a nuestros hijos crecer es todo un acontecimiento (si, por fin descansamos los brazos), pero si bien mientras estaban bebés eran controlables, ahora que caminan es cuando más cuidado debemos de tener pues están expuestos a más peligros, así que aquí están los últimos consejos básicos a considerar como medidas de precaución:
Los enchufes, que deben llevar incorporado un sistema de protección donde los agujeros queden siempre protegidos;
Los radiadores, con un cubre radiadores se soluciona el problema de posibles quemaduras;
Los picos de los muebles, hay que intentar evitarlos eligiendo formas redondeadas y suaves.
En caso de escaleras en la casa o apartamento, diseñar (o comprar de las que vienen listas para instalar) unas puertas de dos hojas para limitar los espacios.
En fin, el crecimiento es una etapa natural de cada ser humano y no podemos olvidar que ésta no solo es difícil para los padres, sino también para el niño (a), ya que está aprendiendo a expresar su nueva independencia, sus sentimientos y también a controlar su frustración, pero aún así, ¿Quién dijo que no podemos disfrutarla con ellos día a día? Ingredientes: una pizca de amor y sobretodo mucha paciencia. Suerte!