Es muy frecuente que nuestros niños/as a una edad determinada (por lo general entre 3 y 4 años) muestren interés por explorar y cuestionar acerca de todo lo que pasa a su alrededor. Estos intereses son parte del desarrollo evolutivo de cada niño/a. Es importante que estemos listos para aclarar cada una de sus dudas y que adaptemos nuestras respuestas a su edad y al grado de cognición de cada pequeño.
Por: Licda. Nancy Manzur
Psicóloga Educativa
nancymanzur@hotmail.com
Santiago, R.D
Lo primero que busca un niño/a cuando formula una cuestión es establecer un diálogo con sus padres y espera que se tomen en serio sus inquietudes. Por eso, cualquier pregunta debe ser aceptada y respondida de la mejor manera.
Cómo llega el bebé a la barriga?, dónde estaba yo antes de nacer?, por qué Carla tiene vulva y Juan pene?, por qué ese señor es tan gordo?, por qué él o ella no camina? por qué no le falta una pierna a esa persona?, por qué a Pedro lo dejan y tu a mi no?... El niño va a interrogar constantemente por todo cuanto le rodea, porque todo le sorprende y esta es su forma de aprender. Preguntará por lo que ve, lo que toca, lo que oye y querrá buscar una respuesta lógica a hechos muy concretos.
Qué aportamos con estos diálogos?
Niño/a: por qué los carros echan humo?
Mamá/Papá: porque queman gasolina.
Niño/a: por qué funciona así el motor?
Mamá/Papá: para ir más rápido,
Niño/a: y porque van rápido?...
Los niños quieren saber el cómo y el porqué de las cosas, y los padres debemos responderles con lógica y con paciencia. No solo aportamos información, también vamos formando en ellos una actitud abierta y de comunicación con los padres al recibir respuestas adecuadas, estimulando en ellos lo siguiente:
º Seguridad en sí mismo y en sus capacidades.
º Reconocimiento de sus límites y de los demás.
º Deseos de superación.
º Confianza en los padres y en las demás personas
º Sinceridad al preguntar.
º Naturalidad en su conducta.
º Capacidad para elaborar con lógica sus propias respuestas.
º Mayor comprensión de su entorno y deseos de aprender.
º Sensación de vivir en un mundo ordenado.
º Tranquilidad al ser escuchado y al hablar de lo que te preocupa.
º Empatía hacia los otros (tenerlos en cuenta, ponerse en su lugar).
º Desarrollo de valores morales como la generosidad y el respeto.
Están listos para contestarles?
Sabremos que ya estamos listos cuando:
º Hayamos fomentado la confianza y el diálogo abierto, admitiendo la pregunta y dándole importancia por ingenua o sin importancia que nos parezca.
º Seamos francos y sinceros en nuestras respuestas adaptándola a la edad del niño(a). No debemos mentir, pero si adecuar la respuesta a lo que el niño(a) pueda manejar. Ej: Si el niño(a) pregunta quién es Santa Claus puedes responderle con otra pregunta: Qué crees tú? Antes de responder algo que le afecte o que te haga mentir.
º Preparemos la respuesta a lo que quiere escuchar. Aunque no le demos todas las informaciones en cientos aspectos, debemos irlos preparando para la realidad en la vida adulta, de este modo lo formaremos de manera crítica y analítica.
º Aprovechemos sus inquietudes para formar entes productivos y sabios, sacando partido a sus inquietudes y llevándolos al análisis.
Cuando el niño hace estas preguntas, está en todo derecho de esclarecer su procedencia, afianzar los valores en los que está siendo formado, conocer las diferencias entre las personas pues vivimos en la diversidad. Todas las respuestas van a estar dadas a la formación de cada persona. Por eso te incentivamos a que pienses antes de darlas y prepárate para que puedas darles seguridad a tus hijos.