Por: Dra. Claudia Scharf
Médico Pediatra de la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos HGPS
DekoKidsrd@gmail.com
Los accidentes son los responsables de un número importante de defunciones entre los niños. Y en caso de no ser fatales, provocan secuelas que pueden ser irreparables o conllevan largos períodos de recuperación, con el gasto económico agregado y el desgaste emocional que arrastra la familia de la víctima.
Los “accidentes” son producto de la desinformación, de la imprevisión y, en algunos casos, de dejadez por parte de los adultos. Pero debemos saber que pueden prevenirse.
Los adultos tenemos que anteponernos a las situaciones que pueden ser riesgosas y entender que cualquier objeto y cualquier actividad puede dar lugar a un accidente.
Se estima que la mitad de los accidentes ocurre en el hogar, y de este porcentaje el 80% ocurre en la cocina. Si hablamos de los accidentes en niños menores de 1 año, el porcentaje de ocurrencia en el hogar se eleva a un 80%. Es por esto que debemos anticiparnos y evitar todas las situaciones peligrosas.
EN LA COCINA
• No permitir que los niños jueguen en la cocina o entren en ella mientras se prepara la comida
• Cocinar siempre con las hornillas de la parte trasera de la estufa y orientar todo recipiente con mango para que no pueda ser alcanzado por los niños.
• Guardar elementos tóxicos y productos de limpieza en lugares altos y bajo llave.
• Mantener los fósforos y encendedores fuera del alcance de los niños.
• A medida que los niños comiencen a comprender, debemos indicarles todos los peligros que existen en la cocina.
EN EL BAÑO
• Nunca dejar sin supervisión al niño en o cerca del agua, ya sea una bañera, una piscina o una cubeta, pues puede ahogarse en solo unos centímetros de agua.
• Colocar en el piso de la bañera adhesivos antideslizantes para evitar caídas.
AL DORMIR
• Evitar dormir con el niño en la misma cama, pues los padres pueden aplastarlo sin darse cuenta.
• Acostar al bebé en su cuna en posición boca arriba o de lado, para así disminuir la posibilidad del síndrome de muerte súbita infantil, asociado a la posición boca abajo.
• Asegurarse que la cuna no tenga ningún borde o extremo filoso, y no dejar dentro de ella objetos (almohaditas, peluches, juegos…) que pudieran causar asfixia.