Por: Licda. Agneris Lendor
Psicóloga Clínica
agnerislendor@gmail.com
En los últimos años se han empezado a escuchar con más frecuencia términos como “neuropsicología” y “rehabilitación cognitiva”, cada vez son más los pediatras o neurólogos que refieran a nuestros a hijos a un “tratamiento de rehabilitación cognitiva”, pero exactamente, ¿qué es esto? Y en que puede beneficiar a nuestros hijos?, son dos de las grandes preguntas que nos planteamos al contemplar la idea.
La Rehabilitación Cognitiva la define Bárbara Wilson (1997) como “cualquier estrategia o técnica de intervención destinada a permitir a los pacientes y a sus familias, vivir, manejarse, atravesar, reducir o sobrellevar déficits cognitivos causados por daño cerebral”. Es un proceso de entremetimiento donde el especialista aplica una serie de ejercicios a los pacientes relacionados con el déficit que tenga, ya sea problemas de memoria, atención, etc., con el fin de la recuperación o mejor del mismo.
Existen diferentes casos en los que se puede hacer necesario el uso de un programa de rehabilitación cognitiva en el niño, como son:
º Daños cerebrales adquiridos en un momento determinado de su desarrollo posnatal
º Epilepsia
º Déficit de atención con o sin hiperactividad
º Parálisis cerebral
º Distrofia muscular
º Traumatismo craneoencefálico
º Dificultades de aprendizaje
º Retraso mental
º Trastornos generalizado del desarrollo: autismo, síndrome de asperger, síndrome de rett, trastorno del desarrollo no especificado.
º Dificultades en habilidades sociales
º Trastornos del lenguaje
º Percepción visoespacial
º Percepción auditiva
º Funciones ejecutivas, entre otros.
Para saber si es necesaria o no la rehabilitación cognitiva o qué tipo de programa se va a utilizar lo primero que hará el especialista es una evaluación neuropsicológica; esto es la administración de un conjunto de pruebas neuropsicológicas o escalas funcionales donde se podrá determinar el perfil cognitivo del paciente conociendo así cuáles funciones son las que presenten déficits. Con éste perfil se elabora un programa de rehabilitación cognitiva con objetivos, duración, enfoques y forma de aplicación individual adaptado a cada necesidad.
Si bien es cierto que cada proceso de rehabilitación cognitiva es tan particular como lo es la persona que lo demanda, no lo es menos el hecho de que la consecución de un proceso exitoso, con una efectividad a largo plazo, tiene como factor común la participación de la familia, convirtiéndose en el principal eje de apoyo dentro del proceso de recuperación. Cuando la familia es parte activa dentro del tratamiento, los beneficios de la rehabilitación cognitiva no redundan únicamente en torno a la persona rehabilitada, sino que afecta positivamente y de manera muy significativa la calidad de vida del entorno familiar.