Por: Licda. Agneris Lendor
Psicóloga Clínica
agnerislendor@gmail.com
Uno de los Derechos Fundamentales del niño, que tal vez sea de los más importantes y que, a la vez, es el que más se viola, es el Derecho a la Integridad Personal: “…este derecho comprende el respeto a la dignidad, la inviolabilidad de la integridad física, síquica, moral y sexual…. es responsabilidad de la familia, el estado y la sociedad protegerlos contra cualquier forma de explotación, maltrato, tortura, abuso o negligencia que afecte su integridad personal ”. (Ley 136-03, art. 12).
El abuso o maltrato infantil es una acción o falta de acción que perjudique el desarrollo normal del niño, ocasionándole daño físico, psicológico o fisiológico. Partiendo del Derecho anterior, podemos distinguir distintos tipos de abuso: Físico, emocional, sexual, abandono físico y abandono emocional.
De los diferentes tipos de abuso, el más fácil de detectar es el físico, ya que se puede evidenciar a través de hematomas, quemaduras, fracturas, heridas en la cara, etc. En cambio, el abuso sexual o emocional, es más complejo; es importante conocer muy bien al infante, para darse cuenta de sus cambios. Algunas de las manifestaciones que se presentan con mayor frecuencia, son: Retraimiento social, agresividad, impulsividad, aislamiento, falta de concentración, bajo rendimiento escolar, actitud evasiva, docilidad excesiva, actitudes o juegos sexualizados, baja autoestima, depresión, ansiedad, aumento o disminución repentina de peso, robos, mentiras, desobediencia, falta de control de esfínter, luego de haber superado esta etapa, etc..
Del abandono físico o emocional son responsables los padres, tutores o cuidadores del niño; mientras que un gran porcentaje de los otros tipos de abusos que se cometen son producidos por familiares cercanos al niño, cuidadores, maestros o amigos cercanos a la familia. Esto nos demuestra que el estar atentos, escuchar y conocer a nuestros hijos puede no sólo ayudarnos a darnos cuenta a tiempo de las señales de alerta de que nuestro hijo está siendo víctima de un abuso, sino también prevenirlo
Nuestro deber como padres es velar por cumplir los derechos de nuestros hijos, garantizándoles una vida plena. Seamos parte activa y positiva en el crecimiento de nuestros hijos; el abuso hiere y deja consecuencias para toda la vida.