A pesar de que la ciencia moderna descartó que la zurdera sea una enfermedad o un desorden, y comprobó que ser zurdo no es mejor ni peor que ser diestro, sino diferente, el tema aún produce intranquilidad en padres cuyos hijos poseen esta característica.
¡Qué rápido pasa el tiempo! Tan sólo ayer era un bebé y ya hoy está en edad escolar. Y, mientras observas sus manitas agarrar lápices y crayones, haces un descubrimiento que te produce cierta aprensión: ¡Tu hijo es zurdo! Si bien la lateralidad es un proceso que se define totalmente alrededor de los siete años, su tendencia natural a usar preferentemente su mano izquierda indica que pertenece al diez por ciento de la población mundial cuyo hemisferio cerebral derecho es dominante, a diferencia de los diestros, en quienes domina el izquierdo.
César Castellanos, especialista en neuropsicología del desarrollo, señala que el niño zurdo tiene una organización funcional neuronal distinta al niño diestro. “El esquema de pensamiento es distinto y la forma de abordar situaciones complejas también lo es”.
El experto añade que el hemisferio cerebral derecho en los zurdos tiene una mayor representación de las áreas motoras. “Desde el punto de vista funcional, el hemisferio derecho está más especializado para la orientación visuoespacial, para la apreciación artística, las formas verbales, las emociones y la creatividad”.
Los padres de niños zurdos no deben preocuparse, sino ocuparse y contribuir con su desarrollo integral. Al respecto, la principal recomendación de Castellanos es que nunca se obligue a un niño zurdo a escribir con la mano contraria, pues hacerlo puede ocasionar tartamudez y otros trastornos del lenguaje. “También problemas de autoestima, ya que, por un manejo inadecuado por parte de los padres y los maestros puede llegar a sentirse imperfecto, por no ser como los demás”. “Las personas zurdas aprenden a vivir en un mundo organizado y diseñado para diestros.
Esto puede ser una desventaja en la cotidianidad; sin embargo, debido a que obliga al cerebro de los niños zurdos a desarrollar destrezas adicionales, se ha observado que, de adultos, sus cerebros son más resistentes al daño funcional; su tolerancia al deterioro producto de lesiones neurológicas es mayor y su capacidad de recuperación es superior al de los niños diestros”, concluye el experto.
Los padres ayudan a sus hijos zurdos cuando:
• Dejan que se desarrollen de manera natural y sin imposiciones.
• Les facilitan herramientas diseñadas especialmente para ser usados por la mano izquierda, por ejemplo, tijeras.
• Están atentos a que en el colegio les proporcionen pupitres para zurdos.
• Les inscriben en clases de pintura, dibujo o música.
• Les hablan de que genios del arte, como Beethoven, Picasso, Chaplin o Da Vinci fueron zurdos; también científicos como Einstein y, en la actualidad, grandes deportistas como Rafael Nadal.