La relajación regula el ritmo cardíaco y la respiración, al tiempo que nos libera de las tensiones. La práctica efectiva de relajación puede comenzar, sencillamente, con tomarte un tiempo para desconectarte del exterior por completo y centrarte en tu interior; escucharte y observarte a ti misma sin crítica alguna y tomar conciencia que tu cuerpo y tu mente trabajan en perfecta sintonía.
Las múltiples obligaciones del diario vivir y las exigencias de los diferentes roles que desempeña la mujer moderna la llevan a vivir en un estado de tensión permanente que le quita la alegría de vivir, el disfrute de su familia y de sus logros personales y laborales, tornándola vulnerable a padecer enfermedades. ¿Qué hacer si eres de las mujeres a quien el estrés roba las energías y les impide vivir plenamente? La respuesta está más cerca de lo que crees, aunque con mucha frecuencia se olvida: aprender técnicas de relajación.
La relajación es la innata capacidad del cuerpo para alcanzar un estado especial caracterizado por la disminución de las pulsaciones cardíacas, de la presión arterial y de las ondas cerebrales, además de la reducción general de la velocidad del metabolismo. Los cambios producidos por la relajación contrarrestan los perjudiciales efectos y las molestas sensaciones generadas por el estrés. Por tanto, relajarse es indispensable para hacer frente a la vida diaria, a las prisas y a los miedos que acechan en todo momento.
Hay muchas técnicas de relajación. Entre las más conocidas en occidente están la relajación muscular progresiva y algunas formas de biofeedback, método que persigue hacer a las personas conscientes de parámetros corporales como el ritmo cardíaco, la temperatura corporal o la actividad eléctrica en el cerebro, con el objetivo que puedan modificarlos a voluntad. Otras técnicas de relajación, provenientes del oriente, son la meditación y el control respiratorio.
La relajación mejora el riego sanguíneo, armoniza la respiración y los latidos cardiacos y distiende los músculos, proporcionando una intensa sensación de bienestar y tranquilidad, cercana a la del sueño profundo, pero en estado de vigilia. La persona se encuentra en un estado de sensibilidad y receptividad natural aumentada; su energía vital se recarga; su creatividad se incrementa y mejora la comunicación con el resto de las personas.
Los beneficios físicos y emocionales que produce la relajación empezarán a ser evidentes después de varias semanas de práctica regular. Los ejercicios de relajación deben hacerse a diario, como un entrenamiento, para poder obtener los numerosos beneficios que conlleva, y continuarlos el resto de la vida para que su efecto transformador sea permanente.
Algunas técnicas que pueden ayudarte:
Permanece en silencio y deja que los pensamientos fluyan, alejando las preocupaciones. También puedes implementar la técnica de visualización creativa que consiste en proyectar la imagen de lo que deseas, utilizando el poder de la mente para transformarlo en realidad.