A los niños, por lo general, les fascinan los cereales. Los atractivos empaques, la publicidad transmitida en los programas infantiles y los juegos que incluyen influyen en esta predilección. Y las madres los incluyen gustosas en la lista de la compra pues los consideran un buen alimento para sus hijos. Pero algunos de ellos no son tan saludables como parecen, especialmente si los niños tienen problemas de sobrepeso, pues suelen contener altas cantidades de azúcar.